Huella humana en Sierra Nevada

Esquiar en Sierra NevadaEstación de esquí de Sierra Nevada. Fotografía: Nacho Castejón

En pocas montañas de tamaña magnitud el ser humano ha dejado una huella tan patente a lo largo de la Historia de sus civilizaciones como en Sierra Nevada. Se aprecia la capacidad de esta especie para modificar su entorno, con independencia de la complejidad orográfica del territorio, la dureza de su clima, incluso en tiempos en los que sus recursos tecnológicos eran aún limitados.

Sierra Nevada ha presenciado una ocupación antiquísima del hombre. Desde tiempos inmemoriales, la agricultura ha sido el principal activo económico debido, en gran parte, a la abundancia de agua del extremo occidental, que permite mantener cultivos fértiles y exuberantes durante casi todo el año.

Olivos y Sierra Nevada

El primer vestigio de cierta entidad en el que se constata el poblamiento humano en las inmediaciones de Sierra Nevada se localiza en la cueva de los murciélagos de Albuñol, en una de las ramblas de la fachada meridional de la sierra de la Contraviesa, junto a la costa. Data del 3450 a. C. y ahí se hallaron varios enterramientos en los que los restos humanos aparecieron ataviados con vestidos y ajuares que demuestran precisamente que aquellos primitivos pobladores ya conocían a la perfección las técnicas de tejido del esparto, que crecía en las zonas bajas de las montañas costeras.

Otra labor de enorme importancia fue la ganadería trashumante estacional. En verano, con la nieve ya desaparecida, los pastores escalan por los montes y peñascos en busca de los pastizales nevadenses de alta montaña o borreguiles, situados a más de 2500 metros de altitud. Hoy, esta actividad es meramente testimonial.

Sierra NevadaFotografía: José Sáez

Los núcleos poblacionales estables se organizaron en torno a los cultivos del olivo, la vid o el almendro, incluyendo las plantaciones cerealistas de trigo, cebada y centeno. La explotación forestal y tala de árboles fue igualmente esencial para el desarrollo de esta región; no obstante, en la actualidad se ha restringido para impedir el avance de la deforestación, con una especial vigilancia con el objetivo de evitar los perniciosos incendios forestales.

En cuanto a la minería, actualmente se encuentra prohibida en el parque aunque antaño tuvo cierta relevancia. Las explotaciones de hierro se situaban en las minas de Alquife y las del Conjuro y existían pequeñas mineralizaciones en las minas de la Probadora, la Estrella y la Justicia, en el valle alto del Genil. Esta actividad fue abandonada de forma progresiva por su escasa rentabilidad y su laborioso acceso.

Esqui en Sierra NevadaFotografía: Acebal

Hay que remontarse hasta el siglo XX para poder observar los mayores efectos del poder transformador del ser humano en el paisaje de Sierra Nevada. Las más evidentes consecuencias han sido, sin ninguna duda, el desarrollo del turismo y la explotación forestal de las montañas.

Con la apertura de la carretera de la sierra hasta el picacho del Veleta en 1935, quedó abierta la veda para la transformación drástica del paisaje. En las posteriores décadas, los proyectos de construcción de pistas y remontes para la práctica del esquí florecieron en todos los sistemas montañosos de cierta envergadura, con independencia de la duración y persistencia de las nieves de sus cumbres.

Estacion de esqui de Sierra NevadaFotografía: Oliver Clarke

Todas las actividades humanas presentes en la zona, otrora importantes, remiten en la actualidad a favor del turismo; las propicias condiciones climáticas, las variadas rutas de senderismo y la estación de esquí de Sierra Nevada hacen de este macizo montañoso uno de los principales reclamos turísticos del sur de Europa.

Observatorio de Sierra NevadaObservatorio IRAM Pico Veleta. Fotografía: Acebal

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